Diego Cabezuela Abogado, Blog

La Desprotección Es Protección Legal De La Difusión De Videos Intimos

El reciente caso de la concejal de los Yébenes ha movilizado a la opinión pública y provocado una especie de súbita toma de conciencia del grave riesgo que representan las nuevas tecnologías y en particular Internet, para la intimidad. Aunque la investigación judicial acaba de comenzar y aún se desconoce con exactitud lo que ha sucedido, todo apunta a que la concejal de los Yébenes, perteneciente al Partido Socialista, se grabó a sí misma un video erótico con su web cam y que este video acabó en el móvil de un amigo. Bien por iniciativa de este o en cualquier otra forma, el hecho es que el video se difundió en Internet. Incluso, según la última denuncia que ha presentado la afectada, el propio correo del Alcalde del pueblo, que pertenece al Partido Popular, fue utilizado en la difusión de ese video.

Pero al margen de cómo haya ocurrido, el asunto ha servido para que la sociedad se haya posicionado en forma ampliamente mayoritaria en favor de la protección estricta de la intimidad al margen de cualquier consideración moral.

Sin embargo el problema de la difusión inconsentida en Internet de las fotos o videos que se han realizado o entregado libremente –en este caso, incluso, grabado por la propia interesada– o en el contexto de una relación sexual o de pareja, es un problema sin resolver claramente por el Código Penal. Y es además un problema al que, –dada la tendencia evidente de los más jóvenes al intercambio de videos íntimos entre parejas o amigos–, hay que augurarle una presencia creciente  nuestra sociedad. Cuando la pareja se rompe, los videos o fotos íntimos hechos en común quedan en poder de quien, a veces, termina por convertirse en un enemigo. La hostilidad y el deseo de hacer daño que inherente a las rupturas sentimentales abruptas crea un terreno propicio para traicionar la intimidad de otros; y la enorme capacidad de difusión que proporcionan las nuevas tecnologías de hace el resto.

El Código Penal dedica fundamentalmente su art. 197 a la protección de los secretos y la intimidad estableciendo un amplio catálogo de conductas delictivas.

Pero todas ellas giran en torno a la idea de interceptar, apropiarse o conseguir de manera subrepticia datos, imágenes o documentos de otros, y en su caso difundir lo así obtenido. Consecuentemente, muchas de las conductas que atentan contra la intimidad y que a veces acompañan a la ruptura de las matrimonios o parejas (tales como interceptar o leer correos electrónicos o SMS, apropiarse o copiar documentos y agendas –muchas veces para aportarlos como prueba a los procesos de divorcio o por la custodia de menores—)son siempre considerados delictivos y castigados sin vacilación por los Tribunales. Por ej, en un caso realmente emblemático ocurrido hace pocos años, el Tribunal Supremo condenó a un esposo o ex esposo que pugnaba por la custodia de sus hijas y que leyó, imprimió y aportó al Juzgado unos correos de messenger de su esposa en los que esta charlaba con su amigo o nueva pareja y reconocía jocosamente haberse olvidado durante de tres horas, y mientras chateaba con él, de que sus niñas pequeñas estaban solas en la bañera. Pese al duro reproche que en términos éticos y de moralidad podía merecer la conducta de la esposa y la relevancia que la acreditación de este chat hubiera podido tener en el juicio, incluido el interés de las propias menores, la injerencia en la intimidad en la esposa era incuestionable e imposible de ignorar por el Tribunal. Y es que la intimidad es un bien jurídico de rango constitucional que debe ser protegido en sí mismo y al margen de cualquier valoración ética o moral o del uso que cada persona haga de esa intimidad. Por otra parte la obligación de respetar los espacios de privacidad entre cónyuges o parejas se intensifica precisamente en situaciones de crisis o cuasi ruptura, cuando la desafección entre ellos hace presumir la pérdida de cualquier intimidad compartida.

Sin embargo en la difusión de fotos o videos que, como en el caso de los Yébenes, han sido grabados u obtenidos con consentimiento pero difundidos luego ya sin él, y generalmente con ánimo de perjudicar, nuestro sistema tiene una grave carencia. Según hemos visto, todas las previsiones del art. 197 del Código Penal giran en torno a la idea de de obtención subrepticia e inconsentida de datos, documentos, imágenes, grabaciones etc.  Pero en las fotos o videos íntimos entregados  voluntariamente o realizados en común no existe clandestinidad alguna. Se realizan generalmente en el contexto de la relación de pareja pero se graban y entregan de forma plenamente consentida. En el Derecho Penal para sancionar una conducta, esta tiene que ser típica, es decir estar claramente definida en el Código; y esta modalidad de difusión es evidente que no lo está. Por eso cuando estos casos han llegado a los tribunales, los criterios han sido poco seguros: en unos casos se ha condenado a los autores de la difusión aunque con argumentos jurídicos algo forzados, y en otros se dictado sentencia absolutoria. Ciertamente hay casos en que la publicación de estos videos o fotos por resentimiento ha ido acompañada de insultos o vejaciones (por ej, algunos casos que han saltado a la prensa colgando en la web fotos de la expareja anunciando maliciosamente que proporcionaba sexo gratis y dando su teléfono de contacto; o colocando fotos en la vía pública con comentarios despectivos etc). En esos casos el delito es claro porque se incurre también en coacciones o atentados contra el honor. Pero la simple difusión de videos íntimos entregados en libertad debería regularse claramente cuanto antes para dar seguridad jurídica a estas situaciones que suceden y sucederán cada vez más. La   reforma del Código Penal de 2010 fue una buena oportunidad desperdiciada.

Publicado en El Confidencial
Diego Cabezuela | @dcabezuelaCL
Abogado  Penal-Económico y Societario | Madrid

Centro de preferencias de privacidad

Cookies imprescindibles

se usan para saber si ya aceptaste nuestras políticas y para servir más rápidos los contenidos.

__unam, _ga, _gid, cdp-cookies-plugin-wp, gdpr[allowed_cookies], gdpr[consent_types], wordpress_47d707a4111a50eb97bc0f974e58496d, wordpress_47d707a4111a50eb97bc0f974e58496d, wordpress_logged_in_47d707a4111a50eb97bc0f974e58496d, wordpress_test_cookie, wp-settings-6, wp-settings-time-6

Cookies de terceros

Usamos cookies de terceros en las que se almacenan externamente para conocer tus usos de navegación, si ya estás suscrito al boletín y los elementos compartidos en redes sociales

__stid, lang